La esperanza regresa a México 34 años después
la historia de Amanda Olivares, 2da. finalista en Miss Universe 1988

El 24 de mayo de 1988 la prensa mexicana encabezaba lo siguiente:

"Gana mexicana tercer lugar en Miss Universo"


En efecto, después de décadas sin figuración en un Miss Universo, la hermosa poblana, Amanda OIivares Phillips, obtenía para Mexico un honroso 3er lugar en la competencia de belleza más importante del planeta.
Sin embargo, no todo fue "miel sobre hojuelas" ya que después de varias semanas de exposición ante los reflectores y el medio. La hermosa Señorita México, denunciaba abiertamente una verdad muy poco conocida detras de los concursos de belleza en México. He aquí sus palabras:

"SOLA GANE MI TITULO"
"Yo he sufrido mucho... He puesto todo de mi parte, y no he encontrado el apoyo al valor que corresponde a mis esfuerzos''.
Con esa expresión, Amanda Beatriz Olivares Phillip, la poblana de 22 años que el 23 de mayo sorprendió a México al obtener el tercer lugar en el certamen Miss Universo, refleja los apuros que pasó al estar en un concurso en el que el apoyo oficial o de organismos privados fue nulo.


El valor que en México tiene obtener un título de belleza los replantea Amanda con una invitación que ha recibido de la Presidencia de la República de visitar al Presidente, junto con las cinco finalistas del certamen Señorita México 1988.
“Considero que por el título que obtuve en el Miss Universo debería ser una invitación para las finalistas del concurso nacional y otra para mí. Yo no iré hasta que se me invite a mí por separado'', dice.
Amanda menciona que ahora la están abrumando con ofertas y proposiciones de trabajo, aunque ninguna de ayuda para mantener el estilo que considera debe sustentar la representante de la belleza de México ante el mundo.
Las ofertas, dice, surgen ahora, cuando ya pasó lo más crítico de su participación en el concurso.


"Yo no tengo ni un centavo en el banco... Los premios que gané en el concurso Señorita Puebla y luego en el de Señorita México (en 1987), los utilicé para pagar mi propio vestuario del certamen (Miss Universo) el dinero que me daban como Señorita México lo invertía en vestidos y viajes. Esta es una de las desventajas que lleva la Señorita México al certamen Miss Universo'', indica, ""contra la ventaja de otras concursantes, como Miss Estados Unidos, Miss Venezuela o Miss Colombia, que ya todo su vestuario se lo colocan en las maletas y se van con los gastos sufragados''.

Sin esconder de su rostro la satisfacción del triunfo, Amanda revela que hubo momentos en que entre su padre Sergio Alberto Olivares Sierra y Antonio Kuri, miembro del Comité del Certamen Señorita Puebla, hubo que haber un "volado'' para ver a cuál de los dos le tocaba comprarle un vestido a la representante de la belleza mexicana en el certamen Miss Universo.


"Yo quisiera aclarar: mucho se dice que gracias a la preparación que recibí (al ser electa Señorita México con un año de antelación al Miss Universo), llegué a calificar en el Miss Universo. La preparación que recibí fueron ocho o 10 clases de Historia de México y un mes de clases de aerobics. Eso es todo. Viajé por toda la República, conocí mi País.
"Yo creo que los viajes, conocer a la gente, enfrentarte a cámaras y radio, a la gente que a veces te hace preguntas que son difíciles de contestar, fue lo que más me ayudó para sentirme más segura, y no las clases de personalidad, de seguridad, de modelaje, de inglés.


"No me gusta que la gente piense que califiqué en el Miss Universo por la preparación que tuve'', afirma. ""¿Cómo puedes prepararte si estás viajando por toda la República durante todo el año en eventos?''.
Amanda reconoce que no tomó las clases porque sintió que no las necesitaba.
"Este año, la Señorita México (Adriana Abascal) tiene 17 años, es muy niña, y sí necesita preparación, y se va a preparar, va a tomar las clases por todo lo que yo no tomé''.
Aunque esa preparación para las Señoritas México aún no está bien integrada y sistematizada, Amanda considera que eso dependerá mucho de la persona.

"Mucho tiene que ver con la persona que escojan como Señorita México, porque la entrega al certamen (Miss Universo) es lo más importante. Si lo toma a la ligera, es muy difícil calificar''.
Y más cuando, en pleno Miss Universo, sin apoyo y con presiones económicas, se suman las ""guerras psicológicas''.
"Se siente muy feo cuando sabes que mereces un lugar'', dice Amanda. ""Es mucha la presión, son muchos los países muy fuertes en el certamen que se mueven por debajo del agua muy fuerte y ves cosas muy raras. Entonces una se deprime.


"No va tanto para mí el haber calificado, no por Amanda, sino por México. A mí me importaba mucho poner en alto el nombre de México, porque la gente prejuzga a la mexicana. Cuando llegué allá me dijeron "eres igual a la de los años pasados'. Yo les dije: "Ustedes conózcanme y luego me dicen”. Salieron sorprendidos.

"O sea que yo ya iba con puntitos de menos'', relata. "Por eso para mí era muy importante cambiar la imagen que tenían de las representantes de México y dejar el nombre de mi País muy en alto.
"Si quedé segunda finalista es porque ahí me correspondía estar''.
Amanda dice no tener muy claro por qué han tenido que pasar 34 años, desde el cuarto lugar de Ana Bertha Lepe, para que una mexicana ocupe un lugar destacado en el Miss Universo. Pero tiene una experiencia:
"No sé si las anteriores Señoritas México se entregaron como yo al certamen. Yo me entregué en el Miss Universo desde el día en que me bajé del avión hasta el último día, en un 100 por ciento.
"Fue una imagen impecable la que llevé, la forma de conducirme, la forma de entregarme a la coreografía para estar siempre adelante. Yo sabía que estando adelante, tenía más oportunidad de verme, y le di mucha importancia a la entrevista con los jurados, más que a la sesión en traje de baño y que a la sesión en traje típico, porque era la oportunidad de que los jueces conocieran a Amanda Olivares.
"No sé si las que fueron antes que yo fueron a entregarse al certamen'', insiste. "Sé que un par de las que fueron antes que yo, no se entregaron, fueron a divertirse, simplemente consideraron el certamen como unas vacaciones pagadas".


"Eran conformistas. A mí varias me dijeron, "Amanda, tú diviértete; no vas a ganar, no vas a calificar, porque México no califica'. Entonces ése fue un reto para mí, el calificar en el Miss Universo. Y si después de entregarme en un 100 por ciento no hubiera calificado, sería porque no era para mí''.
Segura de lo que dice, equilibrando sus declaraciones entre lo grato y lo desestimulante que vivió durante Miss Universo, Amanda recuerda ese momento en que, mientras ella estaba en Taiwán, un día antes del certamen internacional, entregaba simbólicamente a su sucesora en México la corona de la belleza del País... sin que su nombre fuera mencionado una sola vez durante el concurso de Señorita México 1988.


"Ni siquiera se mencionó en el certamen del País que la Señorita México estaba dando todo su esfuerzo en Taiwán para hacer un digno papel en el Miss Universo'', dice. ""Me dolió mucho eso. Ojalá que no lo hagan a las siguientes Señoritas México''.
Pese a esos detalles, Amanda considera que es mucho lo que las mexicanas pueden hacer en los certámenes de belleza o en el concurso de la vida.
"A la mujer mexicana quisiera darle un mensaje de entrega, de no conformismo. Yo no gané el segundo título de Miss Universo por mi belleza física o por mi belleza interna nada más, sino porque me entregué al 100 por ciento a ello''.

 

Muchas gracias a Art (Canadá)

 

Anécdota correspondiente al mes de: MARZO 2005

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